Y matizando, de acuerdo con el Profesor Melendo, que para educar su afectividad:
Debemos partir del reconocimiento y aceptación de los sentimientos de nuestros hijos, y animar su propio descubrimiento desde la escucha atenta presidida por una actitud serena.
La serenidad requiere que resolvamos la gran controversia existente a la hora de “etiquetar” lo que sentimos, en concreto acerca de la diferencia entre las emociones y los sentimientos.
Véase Anexo I.
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